Febrero
en la tormenta
a
Efraín Huerta
Para
encontrar un nombre diferente,
es necesario borrarnos la memoria
como olvida el fósforo a la llama que lo incendia
como el pájaro se olvida del asombro
cuando el grito de la vida es un silencio
y la mar se puebla de desiertos,
cenizas de los hombres
en el atardecer de las hogueras.
El
aire se enrarece, se ilumina
la tempestad rueda por los cielos
estallan en coléricos relámpagos
como un viento de febrero enloquecido,
todo es luz, la sombra es luz
como luz
es
tu cuerpo hecho cenizas.
Aliento
de la luz
Tras
el dolor, el cambio,
ese signo celeste de la gloria
traza el sendero más firme el más difícil.
la ruta de los astros para siempre,
camino de sangre y soledad.
Sólo
la redención puede lavarnos
del veneno en el espejo
estéril soledad amortajada.
Tras
el dolor, la paz
esa cosecha de esfuerzos absolutos
plena de sueños
semillas
de esperanza.
Luz
del viento
Esta
adicción al fuego de la carne
llama que devora y purifica
el lamento de la piel enfebrecida,
el agua viva de tus labios.
Manjares
suculentos: la belleza
sed del cuerpo, cadena cegadora
instrumento del aliento que me inunda
más allá del placer y sus confines
es el viento el que engendra tempestades.
Rue
de Saint Michel
Sombra
entrepernada con la carne
tu cuerpo que en el mío se estremece
qué
infiernos de la fiebre
qué
soledades nos habitan
en la cúspide absoluta de la llama
atajo
de la muerte
retorno de la piel humedecida
(era
preciso hundirse
para
lamer el fondo del pantano)
estallan
ardientes los jilgueros
destilan la semilla de la luz:
un glande cubierto de rocío
suculento
fruto contenido
flor
de incendios
saeta
helada
bala
expansiva del deseo.
Lembranza
Hoy
he visto pasar a una mujer
con su carga de siglos en la frente
y
la niebla del olvido en la mirada.
Un
atril de inconclusas partituras
guarda voces de ciudades invisibles
en mis labios se teje interminable
un rosario de preguntas.
(vuelos
de luz
bosquejos
de la sangre)
Esa
mujer está hecha de la materia de los sueños
con que se crean los territorios de la vida.
Recinto
de sombras
a
la ciudad de México
Las
formas del aire son tus penas
cristales de ciudades enmohecidas
por el peso brutal de tanta historia
el hastío de vivir en un país sin alma.
Las
formas del aire son tus besos
flameantes como el aire de mayo
como la tarde en la ciudad ardiente
desierto de lágrimas amargas
sembrado con perlas de silencio
de ese inmenso amor en el vacío
la calle sin memoria del absurdo
tus manos tu vehemencia son la nada.
El
aire gran señor de los espacios
aparente persistencia de la niebla
ausencia del soplo en el espejo
transparencia del mundo
en la fuga del viento tempestuoso.
Naturaleza
muerta vegetal
Perfilo
aromas de cantárida
en el código
de la extrañeza:
letras muertas
al filo
de una sábana.
Tu
cuerpo calcinado de deseo
martirio
de la carne
tatuaje
de la restricción
(pulir
la imperfección
en
los instantes)
Florezco
en tu cuerpo desnudo
donde el azul furtivo
es el canto de las alas
que hiere la dorada piel de los desiertos.
Apuntes
de alquimista
Todo
se vuelve luna
amuleto
de lágrimas
aliento
del viaje de la vida
Todo se rompe estalla
rituales
de la sangre
atadura
de la voz
prolongación
del grito
corazón
envenenado
Todo se vuelve polvo
trebolación
del alma
crepitan
los trozos de mi cuerpo
palpita
lento el vaho
destila
los jugos esenciales
Todo es lento calmo
metalurgia
de la plástica en el lienzo:
huellas
de saliva y llanto
mi
terco corazón enfebrecido
en
este breve lapso en que vivimos.
Vuelo
de tus besos
para
la ciudad de León
Suave
doncella, madre de celeste manto
recibo los pétalos de tu amor inmenso
para vencer a la pantera negra
a la bestia enrarecida
que me habita.
Madre
Santísima de la Luz,
bajo tu
media luna
todo se transfigura:
bajo tus pies, mi llanto
bajo tu velo, el alba
bajo tu amor, mi vida.
Profecías
para el segundo linaje
a
la memoria de Octavio Paz
i
Árbol afuera me detengo vuelo
árbol adentro a la raíz del sueño:
florecen azucenas encendidas
el linaje del tiempo se aproxima.
ii
La luz de la palabra laberinto
constelación de imágenes palomas.
Para alabar a Dios no tengo prisa
repito sílabas conjuros versos.
iii
En la sexta comarca de los cielos
los ángeles aguardan
la inminente ruptura de su sello
inicio del cambio de las eras.
iv
Principio y fin del amor es el canto
en su música fluyen los colores.
Lenguaje: encarnación del mundo
pozo y resguardo
tiempo
de la luna.