Sumario 20

 

Raquel
Huerta-
Nava

 

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Poemas

Febrero en la tormenta

a Efraín Huerta

Para encontrar un nombre diferente,
es necesario borrarnos la memoria
como olvida el fósforo a la llama que lo incendia
como el pájaro se olvida del asombro
cuando el grito de la vida es un silencio
y la mar se puebla de desiertos,
cenizas de los hombres
en el atardecer de las hogueras.

El aire se enrarece, se ilumina
la tempestad rueda por los cielos
estallan en coléricos relámpagos
como un viento de febrero enloquecido,
todo es luz, la sombra es luz
como luz
               es tu cuerpo hecho cenizas.

 

 

Aliento de la luz

Tras el dolor, el cambio,
ese signo celeste de la gloria
traza el sendero más firme el más difícil.
la ruta de los astros para siempre,
camino de sangre y soledad.

Sólo la redención puede lavarnos
del veneno en el espejo
estéril soledad amortajada.

Tras el dolor, la paz
esa cosecha de esfuerzos absolutos
plena de sueños
                              semillas de esperanza.

 

 

Luz del viento

Esta adicción al fuego de la carne
llama que devora y purifica
el lamento de la piel enfebrecida,
el agua viva de tus labios.

Manjares suculentos: la belleza
sed del cuerpo, cadena cegadora
instrumento del aliento que me inunda
más allá del placer y sus confines
es el viento el que engendra tempestades.

 

 

Rue de Saint Michel

Sombra entrepernada con la carne
tu cuerpo que en el mío se estremece
                        qué infiernos de la fiebre
                        qué soledades nos habitan
en la cúspide absoluta de la llama
                                  atajo de la muerte
retorno de la piel humedecida

                          (era preciso hundirse
                          para lamer el fondo del pantano)

estallan ardientes los jilgueros
destilan la semilla de la luz:
    un glande cubierto de rocío
         suculento fruto contenido
              flor de incendios
                   saeta helada
                        bala expansiva del deseo.

 

 

Lembranza

Hoy he visto pasar a una mujer
con su carga de siglos en la frente
            y la niebla del olvido en la mirada.

Un atril de inconclusas partituras
guarda voces de ciudades invisibles
en mis labios se teje interminable
un rosario de preguntas.
                                      (vuelos de luz
                                      bosquejos de la sangre)

Esa mujer está hecha de la materia de los sueños
con que se crean los territorios de la vida.

 

 

Recinto de sombras

a la ciudad de México

Las formas del aire son tus penas
cristales de ciudades enmohecidas
por el peso brutal de tanta historia
el hastío de vivir en un país sin alma.

Las formas del aire son tus besos
flameantes como el aire de mayo
como la tarde en la ciudad ardiente
desierto de lágrimas amargas
sembrado con perlas de silencio
de ese inmenso amor en el vacío
la calle sin memoria del absurdo
tus manos tu vehemencia son la nada.

El aire gran señor de los espacios
aparente persistencia de la niebla
ausencia del soplo en el espejo
transparencia del mundo
en la fuga del viento tempestuoso.

 

 

Naturaleza muerta vegetal

Perfilo aromas de cantárida
         en el código de la extrañeza:
         letras muertas
         al filo de una sábana.

Tu cuerpo calcinado de deseo
         martirio de la carne
                  tatuaje de la restricción

                                       (pulir la imperfección
                                       en los instantes)

Florezco en tu cuerpo desnudo
donde el azul furtivo
es el canto de las alas
que hiere la dorada piel de los desiertos.

 

 

Apuntes de alquimista

Todo se vuelve luna
             amuleto de lágrimas
             aliento del viaje de la vida
Todo se rompe estalla
             rituales de la sangre
             atadura de la voz
             prolongación del grito
             corazón envenenado
Todo se vuelve polvo
             trebolación del alma
             crepitan los trozos de mi cuerpo
             palpita lento el vaho
             destila los jugos esenciales
Todo es lento calmo
             metalurgia de la plástica en el lienzo:
             huellas de saliva y llanto
             mi terco corazón enfebrecido
             en este breve lapso en que vivimos.

 

 

Vuelo de tus besos

para la ciudad de León

Suave doncella, madre de celeste manto
recibo los pétalos de tu amor inmenso
para vencer a la pantera negra
                   a la bestia enrarecida
                   que me habita.

Madre Santísima de la Luz,
          bajo tu media luna
todo se transfigura:
                           bajo tus pies, mi llanto
                           bajo tu velo, el alba
                           bajo tu amor, mi vida.

 

 

Profecías para el segundo linaje

a la memoria de Octavio Paz

i

Árbol afuera me detengo vuelo
árbol adentro a la raíz del sueño:
florecen azucenas encendidas
el linaje del tiempo se aproxima.

ii

La luz de la palabra laberinto
constelación de imágenes palomas.
Para alabar a Dios no tengo prisa
repito sílabas conjuros versos.

iii

En la sexta comarca de los cielos
los ángeles aguardan
la inminente ruptura de su sello
inicio del cambio de las eras.

iv

Principio y fin del amor es el canto
en su música fluyen los colores.
Lenguaje: encarnación del mundo
pozo y resguardo
                             tiempo de la luna.

 

Raquel Huerta-Nava

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