e o m . fuego . 3 . septiembre 2001            
                     
                       
        e o m . fuego . 3 . septiembre 2001          
         

Si fuéramos cultos

Martha E. Barroeta

       
                       
       

 

 

Si fuéramos cultos:

  • No tendríamos ladrones, asesinos, violadores.
  • No tendríamos patronos sino maestros.
  • No tendríamos reyes ni reinas de algún tipo, como tampoco leaders, duces, führer, caudillos, etc.
  • No tendríamos envidia, celos, ambición de poder; pero, sobre todo no tendríamos maldad.
  • No tendríamos esa dependencia omnidireccional, pues parece que, al cortarse el cordón umbilical con el cual nacimos, se generó inmediatamente cual neoplasma, un dédalo, un ovillo, un tremendo enredo de nexos paraumbilicales que tienden a anular todo vestigio de personalidad.

 

Si fuéramos cultos:

  • Trataríamos en lo posible de alcanzar la autosuficiencia que no significa desprecio hacia los demás ni prepotencia.
  • Recordaríamos para hacer la historia todos los días en vez de repetirla o imitarla.
  • Hablaríamos menos para actuar más.
  • No tendríamos armas ni ejércitos ni cárceles, ni clubes, ni casinos.
  • No tendríamos ídolos que nuestra ignorancia crea, alimenta y sostiene tozudamente y que, la mayoría de las veces, resultan un fiasco, bien lejos de merecer tan alto sitial en el que nosotros los habíamos entronado.
  • No contaminaríamos, no destruiríamos, no haríamos cosas inútiles a sabiendas de que son vanas.
  • No mentiríamos ni echaríamos tanto cuento para dejar libre a la fantasía de cada quien en sus ratos de recogimiento.
  • Deberíamos eliminar si no reducir del todo las comparaciones negativas que solemos hacer de los animales pues, en definitiva, parece que, en el reino animal, la única bestia de verdad verdad es el hombre...
  • No deberíamos haber confeccionado palabras como: guerra, odio, machismo, feminismo, bomba atómica y congéneres, fronteras, razas, desarrollados/sub, en vía de... ; élites, sociales, derecha, izquierda, revolución y otras muchas más.
  • Procuraríamos el mejoramiento constante de la persona, armonizando la materia con el espíritu.
  • Cada diccionario debería encabezarse con los vocablos en puras mayúsculas, tamaño gigante: AMOR Y RESPETO... Amor y respeto hacia ti y los demás, incluyendo lo inanimado. La palabra respeto tiene una fuerza mayor que cualquier otra palabra porque no se presta a tergiversaciones y lo abarca todo, como si fuera el átomo que encabeza la cadena del humano vivir.

 

 

 

     
 

Martha E. Barroeta,
escritora nacida en Venezuela, ha publicado
diversas colaboraciones en prestigiosos medios impresos y en la Internet.

Es autora de dos libros inéditos: un poemario y una obra pedagógica.

 
  Datos en el índice de autores