e o m . aire . 5 . noviembre 2001            
                     
                       
        e o m . aire . 5 . noviembre 2001          
       
       
       
       
       
       
       

Poemas de España
y Francia

Manuel Lozano

       
       

 

   
                       
       

 

     
  REPRESENTACIÓN DEL ÚLTIMO E INNOMINADO  
     

 

Ha dicho:
-Hijo, un animal demasiado
solitario se come a sí mismo.

Sara Gallardo, Eisejuaz

A Antonia Lloret Hernández

 

Sigue al que camina tras la herida.
Observa al que camina con las manos oscuras.
Sobre su propia boca un corazón
nacido para ser destrozado con jirones de escarcha,
pronunciado ante el lince de la misericordia,
dice el amor.
¿No era espléndido el castigo en ese incendio?

Horus de los dos horizontes,
Har-em-akhet al borde de un precipicio,
Señor de la roja Athribis,
Har-hekenu con tu enigma rojo
en cuevas de la araña,
Resplandeciente sin orillas,
Reminiscencia del sol ciego,
Sumergido entre las plumas de Orión,
Envuelto en la piel quieta de Su Rostro,
bienvenido a esta tierra.

El cráneo de tu hambre
diviniza la mansión que fulgura.

© Manuel Lozano
Madrid, 14-IX/Granada, 24-IX-2001.
         
         
         
         

 

   
             
       

 

     
  ALBAYCÍN EN BLANCO Y OCRE  
     

 

No hay cosa oculta en los cielos y en
la tierra que no esté inscrita en el libro
de la evidencia.

Corán, Sura XXVII, 77

A Daniel Rodríguez Moya

 

Abismos sin vigías que el mar me devuelve.
Es la cara desierta del ahogo.
¿Por qué no abrirme hasta el sueño,
antiguo en mitades herido
y en mitades recobrado?
En estos pobres reflejos
sube la amargura como un talismán
que otros han perdido para siempre.
Acaso la agonía tampoco nos salve
de las sombras y el diluvio.
Estas calles me arrastran,
descalza brisa para el sacrificio.
Estas calles te engendran y me usurpan.
Los rituales son memorias sin flores.
Blandamente,
¿hay un jardín debajo de la infamia?
¿Pero qué fuego nombrarás
debajo de estas piedras?
¿Y qué río de arañas
lamen con pena esta cueva insensata?
Bebo sangre de mis encías
de trébol labrado por la desaparición.
Sumerjo el rayo de tu historia
con el castigo de otra voz
en la voz de los muertos.
Despiadada esta ley, este hervidero
de amor en la intemperie.
Entonces roen mi señal de nacimiento,
alumbran las tijeras del luto más alto
cuando te deshabitas.
Golpearás contra los trozos que te quedan,
contra las ranuras de obediencia,
contra las leves sustancias
de tu cuerpo en el plato feroz.
¡Incrustarás el latido!
Las jaurías se unen
pero vuelves aquí, mutilado,
llorando mi tristeza
en un rincón de Granada.

 

© Manuel Lozano
Granada 25-26/IX-2001.

         
         
         

 

   
             
       

 

     
  ZAHORÍ  
     

A Horacio Rébora

 

Te desgarran, sol rojo, hasta el hartazgo.

......................

El águila le comía las vísceras.

......................

¿En qué estambres fijas el vértigo baldío
como una leyenda, como un doble panal,
apenas como viento?
Arrópame al destejerme.

......................

Huesos para saltar la luz
surgiendo entre las tumbas.

.........................

¿De acuerdo, entonces, con la herida
que corta la palabra?


........................


Cuerpo encendido en el temblor.
¿Adónde tu transparencia?
Plantaciones y catacumbas guardianas.
Sucede desde el principio.

 

© Manuel Lozano
Granada, 23/IX-2001.

         
         
         
         

 

   
             
       

 

     
  CÁFILAS  
     

 

Son alfileres en duelo,
embarcaderos hacia la posesión
de un blando imperio de humo.

 

© Manuel Lozano
Toledo, 17 de septiembre de 2001.

         
         
         
         
         
         
         

 

   
             
       

 

     
  VIGILIA DE LOS ESTIGMAS  
     

 

Pájaro de ceniza que sobrevuela
donde es máscara
la pérdida del cuerpo.
¿De qué intercesoras
ocultarías esa luz, la tigra
de la sed persistiendo en aquelarres?
Altas hierbas
formarían un ataúd con la máscara.
En las esferas de la nada
no hubo nunca un lugar para el naúfrago.
Zurces basurales con tu sombra.
Subes y subes hasta entrar.

 

© Manuel Lozano
Madrid, 18/19-IX-2001.
         
         
         
         

 

   
             
       

 

     
 
MUJER EN TRANCE POR LA HUIDA
DE LAS ESTRELLAS FUGACES
 
 

 

(Miró, 1969)

 

 

Desnuda música en el resplandor de los cráneos.
Las dunas huyen entre carcajadas.
Robo legumbres de mi impostura.
¿Cómo sería la aurora
de los amortajados bajo el viento?
La sangre es la pocilga de esta soledad.
Los caparazones fijan en la piel
otros tatuajes.
¿Cómo sería la aurora
de los amortajados?
¿Cómo sería mi amortajado
bajo el viento?
Alveolos que caen,
criatura durmiente,
la reina exhuma vidrios
del carro de la sed.
¿Cómo palpitar
sin calcinarse en la lluvia?

© Manuel Lozano
Segovia, 15-IX-2001.

         
         
         
         

 

   
             
       

 

     
  CONSTRUCCION ALEGÓRICA
SOBRE EL VIENTRE DE UNA ARAÑA
 
     

 

La araña que atrapas con la mano,
Y está en palacios de rey.
Proberbios, XXX, 28

 

Me arrojan a paredes, me sumergen, me sepultan

donde nunca he de estar,

allí mismo donde irrumpen las crueles dinastías

/de fantasmas,

el deseo y sus aves de marfil.

Éramos el tiempo de la dicha.

La luz languidecía entre las arpilleras

y los objetos carnívoros y los estibadores.

Mi brazo arranca piedras de tu sexo.

El tacto diminuto sube por las pieles

hasta hacer del amor la grandiosa impostura.

¿Quién, pero quién arroja el saldo

de tu desesperante errar por la noche?

¿Por qué no confiesan el asco de volver

con un grito sobre las plumas de mi carne,

la soledumbre, las babas, el temblor?

Serán membranas revelándose

ante una cueva de forajidos, tatuados

en las cámaras del odio.

Hoy se extinguen los silenciadores.

Bajo cualquier mutación, entreabierto,

se retuerce un latido, desvaría,

como la puerta avara en los ojos

/de una loca.

Está clavado este gesto

sobre el pedernal desollado

en que colocan tu cadáver.

Hazme una señal.

Colócame entre los alcatraces

para despedazarme de a poco.

¡Mamparas anómalas del hambre,

pezones cortados en la guerra!

Te recogerían, lo sé, aquellos súbditos

con sus sacos de lluvia

como al dios de la leyenda,

o tal vez como a Lázaro en el alba

/del terror.

Espumarajos salen de esta boca.

Incrústame, coagúlame

en el ruinoso zaguán de los exilios.

¿Toda plegaria es un perverso guijarro

contra la pasión y la fuga?

La vagabunda tiene el cuerpo

/de los profanados.

¿Han de envolverla, al fin

con las fisuras de mi transparencia?

¿Cómo un quejido entre las risas?

Curtida en el sordo ronquido

/de la emboscada,

invadida por tenues mareas

/de otro adiós,

escupe el veneno hasta nosotros.

© Manuel Lozano
París, 6-X-2001.
         
         
         
         

 

     
 

Manuel Lozano

Es escritor (poeta, ensayista e investigador literario) y actualmente preside FIED (Fundación Interdisciplinaria de Estudios para el Desarrollo). Esta selección de poemas se integrará en su libro Mansión Artaud, del que ya ofrecimos una parte en nuestro anterior número.

 

 
  Datos en el índice de autores