e o m . aire . 5 . noviembre 2001            
                     
                       
        e o m . aire . 5 . noviembre 2001          
       
       
       
       
       
       
       

Seispoemas

Fernando Luis Pérez Poza

       
       

 

   
                       
       

 

 

     
  HIMNO A LA MUJER  
     

 

Mujer,
eres alba, espuma, nácar,
lluvia que derrota la sequía,
fuente de besos y volcanes
o el corazón salvaje del viento
derramando un vendaval de ternura.

Por tus venas corre
la salitre de los mares,
la savia azul del universo,
el rosal abierto y palpitante de la luz
latiendo primaveras nuevas.

En tus labios hay sonrisas de sirena,
palabras que suenan a mariposas blancas
y encienden antorchas en la tiniebla de mi tristeza
y derriten el hielo de todas las distancias.

Mujer,
remolino de sol y fuego,
desbordada marea de caricias
en cuyas olas navegan mis sueños
y se despeñan todos mis silencios,
eres luna con sabor a seda,
carnaval de chispas que teje mis relámpagos,
huracán de lava que dilata mis fronteras.

¡Oh, caldera infinita del amor,
bajel rotundo de velas desplegadas,
dislocada tormenta de lascivia!
¿Hacia dónde me lleva la corriente
desatada de tu loca pirotecnia?
¿Hacia qué destino me empujan
los latidos de tu fértil fantasía?
¿Hacia que puerto me arrastran
los vientos de tu ardiente singladura?.

 

 

Septiembre 2001 © Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España.
         
         
         
         

 

   
             
       

 

     
  YO TENGO UN CORAZÓN TRISTE...  
     

 

Yo tengo un corazón triste que suena
a campana rota, donde se juntan
los vientos de mil molinos y sueños
y delira un arco iris de ternura.

En mi pecho laten nubes de espuma,
pétalos blancos que el tiempo deshoja
y tus manos desnudan con caricias
que saben como el fuego de una antorcha.

Hay en mí olas secretas que desconoces,
rítmicos vaivenes de seda ardiente
y volcanes que palpitan marfiles
en el loco galope de mis sienes.

Soy una luz perdida en el silencio,
el alma abierta de la última rosa,
la sonrisa que enciende la esperanza
en la noria infinita de las horas.

Por eso, cuando escuchas mis palabras,
y te dejas llevar por mis poemas,
sientes cómo la vida se convierte
en un fértil cajón de pirotecnia.

 

Septiembre 2001 © Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España.

         
         
         

 

   
             
       

 

     
  ABRE EL CORAZÓN  
     

 

Abre el corazón
y sal a respirar afuera,
salta desde el borde de una estrella,
busca un rincón pequeño de la tierra
donde posar la huella de tus pasos.

La vida se va llenando de escamas,
de barcos anclados en la orilla del pasado,
de preciosos aeroplanos que no vuelan
pero se agitan como si fueran
vagones del metro suburbano.

¿Dónde se puede encontrar a dios
si no es enterrado en el universo,
en la náusea infinita del azul
o en el horizonte sin límites de un verso?

A la sábana del tiempo
se le van cosiendo minutos,
sonrisas de seda y bramante
que estallan en la esfera del reloj,
viejos logaritmos huecos de tic-tacs
que nunca se resuelven.

Abre el corazón
y mira dentro
la agonía de la torre
derrotada en mitad
de la partida de ajedrez,
el enroque cobarde de la reina,
el jaque mate y asesino del abismo.
Mira dentro y verás que
el mundo, el futuro y el destino
jamás se declararán en tablas
al final de este delirio.

 

Septiembre 2001 © Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España.

         
         
         
         

 

   
             
       

 

     
  TÚ SABES HACER QUE SIENTA...  
     

 

Tú sabes hacer que sienta latidos
largos en mis venas, corrientes nuevas
en mi sangre, madejas de ternura
que estallan las fronteras
y rebasan los límites del último
horizonte. Eres el hilo que enhebra
mis sentimientos, mis locos arco iris
de sueños, las mareas turbulentas
que palpitan en mi alma.

Tuyo es el territorio de la seda,
el delirio de espuma que desnuda
las sombras e inunda de luz la tierra.
Eres el océano abierto y fértil
prendido en la sonrisa de un cometa.
Eres fuego, vida, uva fermentada
que madura el vino en la bodega
y enciende las bengalas del mañana.

Por tí, por las mesetas
de tu piel se deslizan mis dedos,
mis manos, mis labios, como veletas
que giran al ritmo y compás del viento.
A las montañas de tus pechos trepan
las olas dislocadas de mis besos,
los ecos repetidos de mis yemas,
los ríos desbocados de mi aceite.

Por tí, por tu existencia
pujan todas las células de mi ansia:
el ojo que mira desde la arteria,
la boca que te sorbe el corazón,
la oreja que percibe la tristeza
que emite tu voz llena de congoja.

Tú eres viva, azul, secreta y sincera
como una marea que abraza mis costas
y crece dentro sin que me dé cuenta.
Eres alga que se adhiere a mi cuerpo
y cura las heridas de mis penas
con el yodo colmado de sus manos.

 

Octubre 2001 © Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España.

         
         
         

 

   
             
       

 

     
  NO SÉ  
     

 

No sé adónde vas, ni por qué caminos
te lleva el destino que nunca acierto
a descubrir la ruta de tus pasos,
la senda que conduce a tu universo.

No sé lo que siento, o qué me pasa,
que a veces la noche me desborda,
el frío de la muerte entra en mis huesos
y se adueña de mi alma de gaviota.

No sé de qué manera, ni sé dónde,
ni sé cómo, ni sé cuando empezó
a trepar la amargura por mis venas
y a herirme la negrura del carbón.

No sé por qué el amor izó sus velas
más audaces si sabía que el flujo
del viento y la marea de la vida
te arrastrarían lejos de mi mundo.

No sé con qué ternura vestirán
tu cuerpo mis abrazos si algún día
las olas derramaran en mis playas
la espuma de tu loca fantasía.

No sé qué, ni sé como, ni sé cuando,
ni dónde, ni por qué, ni de qué modo
se abrirá la serpertina del tiempo
y pondrá al descubierto tus tesoros.

No lo sé, pero te espero aquí, anclado
en la amarga bahía del insomnio.

 

Septiembre 2001 © Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España.
         
         
         
         

 

   
             
       

 

     
  NO HAY SOLUCIÓN  
     

 

Te he sentido en la textura
del aire, en la ternura del viento,
en el tañer de las campanas que cincelan
la tarde, en los días de otoño
y en las alamedas del parque,
tanto tiempo, tantos años,
que no puedo enterrarte,
así, de un solo golpe,
en el pozo ciego del olvido
y aún sigo atrapado
en la prisión de tu recuerdo.

Si te contara que lo he intentado todo
para fundir el hierro
que retiene en mi memoria tus latidos.
Si te contara que he arañado mi frente
para borrar de la mente
los remolinos de amor
que aún se agolpan en mis venas.

Pero de nada ha servido,
porque ahora sé,
con toda certeza,
que si pudiera
liberarme un momento de los ritmos
que tus olas encendieron en mis huesos,
que tus dedos excavaron en mi carne,
que tus sueños vertieron en los ríos
deshauciados de mi sangre,
no podría seguir viviendo,
no sabría existir sin la raíz
de tu médula instalada dentro,
no sería capaz de huir del calor
de tus brazos hechos para abrasarme,
de la luz de tus ojos llenos de horizontes,
del sabor de tu boca madura y carnosa
rebosante de misterios,
aunque solo sea en mis pensamientos.

Porque ahora sé que el vacío
espera fuera, a que salgas de mi vida,
para inundar de hielo mis entrañas,
para romper las amarras de un navío
que navega directo hacia el infierno,
prefiero alimentar tu recuerdo.

No. No hay solución.
Contigo o sin tí la vida se diluye
como un fantasma en el tiempo,
se pierde en la distancia
como un grito sin eco en el silencio,
dejando tras de sí
una estela de horas muertas
que me llenan el corazón de espectros.
Contigo o sin tí la vida comienza
a parecerse a un taller de desguace
donde los sueños se hacen pedazos
o al arenal de una playa a donde llegan
los últimos restos de un naufragio.

 

Octubre 2001 © Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España.

         
         
         
         

 

     
 

Fernando Luis Pérez Poza

Nació el 25 de febrero de 1958, en Pontevedra (España). Ha publicado varios libros de poemas y de cuentos, y colabora en conocidos medios de comunicación. Una parte de su obra se encuentra disponible en la Internet.

 

 
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