A
Pedro Albizu Campos,
a Vieques, y a la independencia
de Puerto Rico.
Muerto
entre
migajas de pan
como
una musa, con el ojo roto
y
con la voz deshecha, tu silencio
(caracola vacía do el vientoagua
o el aguaviento ruge)
como un albatros de hilo,
deshilado al viento de la sombra,
como una sombra deshilada
al hilo del viento,
como muerta de seda rosa
al desfiladero del sueño,
tu muerte herida, Albizu, sedienta, lujuriosa de ti,
tu muerte sola, Pedro, tu muerte agrietada,
masturbada,
abandonada,
ramera,
sola,
bosteza en medio de Dios
su propio sueño.
Y
te señala, la muerte,
el-seno-del-buitre-del-ala,
lánguida,
instantánea
do la vemos pasar erecta
junto a los niños.
Brincar la cuica te olemos, muerte,
de supernova rota a enana blanca,
reflejo de las mariposas, éxtasis de Dios
en el ojo del místico,
en los círculos negros de las sombras
secas,
clavadas,
bellas,
en do el ojo mira absorto
como si estuvieras, Pedro,
buscando las migajas de la muerte...
Albizu
de papel carbón el sueño,
herido del alma,
como herido del falo,
fugaz en las hojas fatales del otoño,
como Buzos del cielo
y astronautas del mar
que te señalan con el dedo en el espejo:
huevos a la ribera del río la sombra tuya
descendiendo de la historia
flaca,
finita como el sueño
(ala de metal, navajas nuevas
--Vieques es un espanto
entre la tierra y el cielo--).
A
lo lejos un montón de enanos
calan las ballonetas.
Mientras, tú, niño
orinas,
eructas,
ríes
sombra de mujer que sueña,
chiringa tuya contra esas nubes
fláccidas,
de peces
que cruzan azules el espejo
en el color gris del sueño y de la muerte.
*****
Ya
no hay nadie, Albizu, en el aplauso,
ya no hay nadie en ti,
ya no te pitan ni te abuchean,
ya no eres el galán que icara,
que minotaura o hurga
a la sombra del cuerpo vacío.
¿A dónde te fuiste fañoso antes de tiempo?
¿A dónde, como una Novia,
sin la cabeza de los yanquis?
¿En dónde orinas ahora los peces de Dios?
Flamboyán de junio,
contra la luna eterna de la patria
contra Vieques.
Tu sombra muerta, tu sombra herida,
recoge lázaramente virgen
tu piel, tu epidermis,
las lluvias,
como si estuvieras preparando las maletas.
¡Oh,
tejedor de la muerte en los columpios!
¡Oh, hijo de Zeus,
homericamente negro
cuando oyes a las nymphas de Judea.
A la Sulamita coja,
pata de sueño,
esposa tuya,
recoger a los niños suicidados.
Tú vuelves, tú retornas,
esqueletamente roto a ponerte
tu gabán de capitán del sueño,
tu sombrero, tu chaleco,
tu máscara de Caronte contra ti
y te pagas tu botón chatré
denariamente verde
como si te hubieras suicidado
falsamente en las letrinas de San Juan
para un pueblo más falso todavía
que ni te ama, ni te escupe,
ni te mima atenamente añejo,
esquizo
contra los barcos de papel
en las cunetas del sueño.
¡Oh,
ladra tú, rebuzna tú,
amigo mío, y sueña
contra la luna estancada en los bajeles
de las cenizas encendidas!
Sé
inmoral en Vieques.
Sé inmoral eterno,
¡sé libre ahora!
contra los tontos que recogen tu prepucio,
como la Venus de azul
en el espejo de la muerte.
Y no permitas que escupan
la rosa de tu alma (de Teseo),
ni la rosa del culo,
de Dios ¡santísimo,
escupan!:
¡Ama hoy,
y sé ateamente héroe de Yo Soy,
héroe mío
(Dios del héroe, Cristo meu,
transfigurado, tú y yo,
en el espejo de la imagen,
en lo más radical de la voz patética,
noche del día de Dios,
noche mea,
Rosa mea,
en el escándalo tuyo
en la Rosa de la rosa :
del día de Dios en el ocaso).
¡Oh, Tabor ilumina los senderos de la muerte!
Ilumina, tú, al Cristo-Albizu
(o al Albizu-Cristo del espejo meu,
do me lavo la cara en un sartén místicamente,
me lavo las manos,
la muerte me lavo!)
¡Y no me dejes de amar en el que mata y ama,
en el que ama y mata!
No dejes de odiar en lo profundo del vértigo
del que matamás hoy, y mañana amamás!
Y siembra, tú, la luz otra vez en tu prepucio
y que tu vena sea de papel oscuro por el sueño.
Siembra, tú, el terror amorosamente mío
contra los cretinos
que me persiguen cristiana, atea,
y tontamente,
porque estamos a la hora acordada,
a la hora cierta del nihilismo mío
del Reino de los Cielos
contra el reino tuyo!
¡Oh, bendíceme, tú, alrevés,
pero bendíceme oscuro
en los baños públicos
donde se citan las lesbias,
mientras yo tomo notitas realistas
para la película que no haré,
y el poema que no escribiré!
Porque me río y me burlo
de ellos fóbicamente. Me río infantil
como si estuviera pariendo
a Dios en las letrinas.
¡Líbrame
de Ti y líbrame de Albizu!
¡Líbrame de mí mismo y
líbrame de la risa,
cuando ande en el valle de muerte de tu Nombre,
cuando tenga miedo
como un cobarde que yace
delante de los tanques extranjeros!
No me dejes y no me desampares
el día que mis compañeros me asesinen,
ni el día que los poetas me traicionen.
Ama
cristianamente, Yván,
hermosamente mata, Yván,
pero no seas frío ni tibio,
porque si no te vomitaré
de mi boca mirramente.
Mata-Buda y ama,
ama y mata-zen,
mata-alma, Albizu,
antes que te vuelvan a colgar de las chiringas
los patriotas de turno.
Antes que pique
el carnicero tu carne molida,
tu rosa de Cristo,
tus testículos,
tu sombra.
Antes del Día de las Madres,
antes del Día de los Padres,
Antes del Día de Thanksgiving,
Pavo Real de Dios guindando del falo
demokráticamente
cierto,
injusto,
traficado.
¿Quién
te hubiera dicho, Albizu,
que se podía morir desta manera?
*****
Hoy es mayo de Vieques,
hoy es abril de Vieques, hoy es julio de Vieques,
hoy es la Semana Santa de tu sombra, Albizu.
Espejo, Pedro, de tu Dandy-altivo.
¿Dónde
está el amor ahora
de los que mueren todavía?
¿Dónde está el amor
de los que mueren el sábado?
¿A dónde se ha ido la Venus desnuda,
dariana, del clítoris blanco?
¿A dónde el Domingo de Ramos de tu dicha
o el Gandhi del espanto,
o el Yván de la patria rota?
Ama
duro,
ama tierno, ama, amor,
ámate cabroncito
que testoy paseando por la patria
en un triciclo,
que mestoy subiendo al cielo
en tu columpio
y llamo y toco y taconeo
apocalípticamente solo
a la puerta del cisne de fuego de flema:
sombra tuya, historia tuya,
que en el espejo rueda,
y se arrastra y sueña cenicientamente...
Y
si alguno oye mi voz de Cristo
cenaré con él y él cenará conmigo
apocalípticamente tierno,
apocalípticamente te beso abierto
en el beso rasgado del espanto.
Te beso jesúsmente,
cristamente te beso, y
te hostio, tendocrino, y
teucalipto, teucaristío
con abrelatas de Dios en los espejos
en do testoy besando
con mi baba de amor junto a las rosas.
¡Ábrete,
Dios, al falo de astilla, como carne de mi carne,
albizuístamente, ábrete a la sombra
del alma de Cristo mía
y sirve tu carne-beef inmunda
hóstiate, víname,
profáname santantamente ateo
antes de hoy contra los barcos infractores,
contra los yanquis que promueven y
sirve el sida como hostia,
la hostia del cáncer
que trafican contra nosotros,
y sirve, tú, mi cuerpo ques partido
(hostia de rosas y capullo de hostia
y de climáteas)
y sírvete a ti mismo,
y sírveme a mí otra vez
esta carne de Dios que me envenena,
y me hace conflicto del conflicto,
negación de la negación,
paradoja tuya y
paradoja mía
ahora que levantamos la copa
en el nombre de Vieques
cristianamente.
Otra vez, Tú y yo,
como si estuviéramos delante de Daniel,
delante de Amós,
de Oseas, de Joel, de Malaquías
necrofiliamente buenos,
necrofiliamente oscuros...
*****
Sono un uomo chiamato Dante. Un uomo
che vive solo nellinferno. Nacchi
naufrago nellanima della madre.
Una mattina dinverno, un venticinque
di
decembre. Le parole erano
come un dono, come una maledizione,
come un cálao nero e giallo. La mia nascita
era Dio seminato di alge, di pesci,
di
impiccati. Linferno si chiamava Yván.
Lamore era leco della morte, e
loblio era nudo della sua carne.
Ero
amaro damore, agro di orgie. Ero
lombra di Dio. Un uomo chiamato Dante.
Unombra che sogna poesía nellinferno.
*****
¡Oh,
carpe diem de la carne
que se pudre ya en el madero!
¡Retorna, tú, políticamente intacto
al asco de los hombres que poseen el poder en Vieques!
Y dime, tú, despalda al día:
¿qué buscas?
¿Qué das?
¿Qué Paracletos
si la rosa es de un solo día y
el orgasmo de Dios es de un solo beso
es el instante mismo de las cosas?
No
te preocupes de
que Albizu parezca ingenuo delante de César.
Ni importe ya lo que murmure Bonaparte,
porque el tiempo de morir es infinito y
la duda de ser
es un hombre que guinda de los clavos.
Bienaventurado
el Idiota
que no anduvo en los caminos de la mierda del poder,
ni en las sillas eléctricas de los yanquis
ha sentado a su hermano,
porque antes en las uvas moradas del tiempo
se ha podrido a sí mismo, y
en las uvas verdosas de la noche
que están sobre la mesa,
porque el hombre que no había de venir
ha llegado a matar tiernamente y
se ha vestido de Novia y de cenizas
y junto al que ora.
¡Desobedece,
tú, violentamente!
Vuelca las copas vacías
para que el polvo,
el semen de Dios,
las rosas del Mar Muerto,
golpeen la belleza del espejo.
Los libertarios de la desobediencia civil
están levantando sus falos contra el cielo
y están golpeando el Viernes Santo
y el Domingo de Gloria
jericosamente
están golpeando las campanas:
¡uuun!...
¡deeeux!...
¡trooois!...
están golpeando cristianamente
a los invasores
de las sillas de ruedas,
¡quaaatre!...
en la muerte que rueda,
¡ciiinq!...
en crimen que rueda,
¡siiix!...
democráticameeente falsos
en el nombre del Hijo
que ha de volver dos veces
en el mito del eterno retorno
de las cosas.
¡Oh,
hijo de Zeus, levántate!
¡Hijo del deseo de Zeus, mata!
Ni un solo barco enemigo
se pose en los espejos de la patria,
ni un sólo marino retorne a la lujuria de su tierra,
porque más borracho que Tú,
nosotros mismos que te bebemos
sangremente
en la comunión de las copas derramadas.
¡Oh,
Pan de tu ojo derecho
en dónde copulan los niños!
¡Oh, Cristo del virgo santo
que le han arrancado a las nymphas en Judea!
¿Dónde pusiste, ú, a secar las muñecas
vacías
y los orgasmos vacíos,
en dónde tendiste, ú, los deseos huecos
de mi alma?
¿En dónde pusiste al rector inútil de tu Casa?
¿Dónde pusiste al crítico
que se ha tapado el orificio de su pene,
al conserje tuerto en dónde lo escondiste;
dónde guardaste la sombra de la mujer amada,
la sombrilla rota de las pescadoras,
el cordón umbilical entre Dios y yo
cuando estemos ausentes
el uno del otro en las cárceles yanquis
el día señalado por tu Nombre.
Y
no me dejes caer en la tentación
ahora que vendo tu parapluie;
y vendo tu semen de Dios
en las muñecas olvidadas.
¡No te olvides del escritor que no escribió
lo que tenía que escribir,
ni del poeta que tenía que leer y
no permitió que nadie leyera, ni
del maricón que sangra de tu ojo izquierdo,
la cuchara vallejeana
de los desobedientes de la copia...
¿En dónde, dime ú, enclaustraron la masturbación,
la virgen loca de los evangelios,
la muchacha ninfómana de los viernes por la noche,
la puta que se confiesa de blanco
detrás del mosquitero?
¿En dónde están los estudiantes ebrios,
darianos, como cisnes encendidos,
inmorales, como yo,
en medio del miedo del deseo,
los locos como Cristo,
los ateos como Deus,
bebedores de la sangre tuya a la hora de la mona?
¿Dónde están los que tenían que llegar
y no han llegado?
¿Los que escuchan mi voz furiosamente?
¡Líbranos,ú, ahora de la televisión
y de los políticos yanquis
que vienen a Vieques
a posar para los periodicos del mundo!
Líbranos, ú, eternamente ahora,
de los políticos que se masturban
detrás de las páginas vacías
de El Nuevo Día!
*****
¿Qué
sueño de amor se llama hoy Albizu Campos?
¿Qué sueño ha matado a la esperanza?
¿Qué dicha ha matado la orgía?
¿No eres tú, acaso, Pedro,
aquél que a buena hora ciñó la espada?
¿Por qué quieres que la ballena de Jonás
te vomite en el olvido?
¡Oh,
guerreros de la muerte que me oyen!
¡Oh, Dios del Albizu roto!
¡Molido corazón, molida alma!
¿Qué sed de mí te consume en los espejos?
¿Qué lengua te consume como tu agua?
¡Sé, tú, Pan!
¡Sé, tú, Venus!
¡Sé, tú, nada!
¡Sé, tú, Hada!
¡Oh, Dios de la libertá mía
en las vitrinas de la mierda
y de las rosas
y de las niñas demokráticas!
¡Líbrate,
ú, ahora, eternamente, Cristo,
de los maniquíes del mercado!
¡Líbrame de los que se escandalizan
de mi pan y de tu vino
derramado en memoria Tuya
y en memoria de mí,
cuando estemos ausentes
el uno del otro!
¿Quién
edificó contra ti la guillotina
mohosa de las madres que amamantan
los policías de la muerte?
¿Quién te dio la sombra de periodistas inútiles?
¿Quién edificó tu ataúd
como si fuera la lengua cocida de la madre?
¿Quién te dio muerte
y quién te prestó la lepra?
¿Fue Guillotín acaso?
¿Fue el rector de un solo ojo?
¿Fue Barceló, caballo roto y apolillado de Troya?
¿Quién es ese Dante que canta
en los corredores de
Casandra & de Yocasta,
y que llora y que ríe con la guerra del amor,
que ríe y que llora
con la guerra de la muerte.
¿Quién está gritando, dime,
en la desobediencia civil de los guerreros?
¿Quién es ese poeta de la casa vacía
en medio de la patria vacía
que porta tu calavera
contra el espejo
de los dioses?
Sé
inmoral Albizu viequensemente.
Sé inmoral eterno
contra los tontos que recogen tu prepucio,
como la Venus de azúcar
en el espejo de la muerte.
Y no permitas que te escupan
en la Rosa de Dios de tu alma hipotecada,
ni tescupan en la rosa de la Rosa, ni
en la sombra del Dios de los espantos...
¡Ama Albizu,
mata Pedro,
ama Che,
mata olvido,
ama
Elizam,
mata él,
ama Yván,
mata ella
a la hora inmortal de mona
que se pudre en los arroyos!
¡Qué no quede un solo romano de pie!
Un extranjero de pie no quede
en la tierra de Vieques,
en esos barcos destruidos
por los desobedientes civiles.
Y que el ocaso
encienda mil, cien guerreros infinitos
contra los barcos extranjeros
del Calvario.
¡Oh,
Ulises!
¡Oh, Aquiles!
¡Oh, Agamenón!
Es necesario encender laurora,
amorosamente,
pasional y tiernamente
en todos los rincones de la patria.
¡No
dejes de amarme hoy en el ocaso!
¡Oh, ama, París, furiosamente santo!
Y siembra otra vez el cóagulo verde de la vida
y la vena de papel encendida
en todas las esquinas de tu nombre.
Siembra el terror del amor
silenistamente
contra los cretinos del mundo
que venden Coca Cola y pus,
cerillas y escamas venden,
pezones y niños infectados de cáncer,
porque estamos a la hora acordada,
a la hora cierta del nihilismo
del reino de los cielos.
Y nos ha tocado
amar cristiana, loca, Antígona,
a los que matan la luz y la esperanza:
Mata-Buda,
mata-zen,
mata-alma-mía
mata-ya-entierra,
sepulta,
cubre los extranjeros
y ponte de pie sobre ti mismo
antes que te vuelvan a colgar en las chiringas.
Antes que te pique
el carnicero-Lincoln,
el carnicero-Regan,
el carnicero-Bush,
antes que corten tu carne de Dios,
tu rosa de Cristo molida,
tu testículo molido,
tu vulva de mujer
tejida
contra las ballonetas
de esos que alquilan la muerte
en los chinchorros de Vieques...
Antes que el Día de las Madres vuelva,
antes que el Día de los Padres se pudra,
antes que Thanksgiving explote
en todos los taxis neoyorquinos,
Pavo Real de Dios guindando del falo,
de los letreros del mercado
demokráticamente falsos
e inciertos, y oscuros
y profanos.
Ríete,
tú, ahora descabelladamente
contra los soldados extranjeros,
porque las rosas están trepando
por todas las murallas del sueño.
Los niños sudados,
desgarrados del alma,
están trepando locos,
están sembrando el pabellón
esquizofrénico,
maldito, deshauciado, vendido, leproso,
sidista, loco, presbiteriano,
monjil, adultero,
silenciosamente,
contra el Welfare
de las ciudades y los hombres
deshauciados por la muerte.
¡No
te rindas, Albizu,
no nos dejes entrar en la tentación
del Estado Libre Asociado,
ni en la mierda enlatada
de los pitiyanquis del templo,
porque estamos cruzando,
y tú lo sabes,
la transfiguración de la patria!
¡Muéstrame el amor ahora
questamos incendiando el olvido!
¡Muéstrame a Dios ahora,
porquestamos incendiando la muerte, y
tú, una vez más, eternamente,
el Cristo que ha de volcar el Viernes Santo!
¡Yo estoy aquí, a tu puerta y llamo,
mostrándote las cabezas enamoradas de las Furias!
*****
9 de septiembre del 2000
26 de junio del 2001
Nueva York