- Espero que sea importante.
- Buenas tardes, sargento. Lamento molestarle.
Soy Moly.
- Lo sé, Moly. ¿No recuerdas que hoy era mi día
libre?
- Sí.
- ¿Y que llevo tres semanas preparándolo?
- Ya sargento, pero...
- ... y que aún no he conseguido pescar nada...
- ¡Ah!
- ... cuando llevo aquí sentado más de cuatro
horas sin que pare de llover.
- Lo siento, sargento, pero...
- ¡PERO QUÉ, MOLY!
- Tenemos un cadáver.
- Pues llamas a Ríos y asunto terminado.
- El comisario quiere encargárselo
a usted, sargento.
- ¿Beluga? ¿El gran Beluga ha pensado en mi? Si
me odia.
- Lo sé. A mí también
me pareció extrañó. Pensé que estos
quince días que le faltaban para jubilarse lo dejaría
en paz.
- Ya ves que no. En fin, qué ha pasado.
- Han encontrado el cadáver de
Johny de Juárez.
- ¿El presentador?
- Sí.
- ¡Pero si anoche vi el promo anunciando su programa de
hoy!
- Yo también... Era tan guapo,
tan...
- Venga Moly, no montes ahora el numerito.
- ...un grupo de pescadores lo encontró
hace unas horas muy cerca de su posición, supongo que
por eso el comisario pensó en usted para llevar el caso.
Puede llegar en quince minutos.
- Bien, Moly. Dame las coordenadas y la frecuencia de radio
de la policía local.
***
-
¿Hay alguien ahí?... Maldito cacharro, espero
que Moly me diera bien la frecuencia.
- Aquí el cabo Greba de la Guardia
Costera de Santelmo. ¡Identifíquese, está
empleando la frecuencia de la policía.
- Lo sé, cabo. Relájese. Soy el sargento...
- ¿Meyer?
- Sí, diablos. Veo que la Central hace algo en condiciones
para variar. Estoy a un par de kilómetros de usted, cabo,
qué tal si me va poniendo en antecedentes.
- Bien, sargento. A las 5:45 AM hora local,
6:45 AM en Ciudad Santelmo...
- ¡Cabo, CABO!
- Greba, señor. Ge, erre, e, be,
a: GREBA. Es húngaro.
- Gracias, cabo. Porqué no deja toda esa palabrería
para su informe y vamos al grano... ¿de acuerdo?
- Como quiera, sargento.
- Adelante, tiene un minuto.
- Unos pescadores encontraron esta madrugada
el cadáver de Johny de Juárez, el famoso presentador
de televisión, flotando en la bahía. Mi compañero,
el cabo Austin, lo espera en el muelle para acompañarlo
hasta el lugar de los hechos.
- ¿Y usted?
- Voy a la Central para ir cumplimentando
el informe.
- Bien. Corto y fuera.
***
-
¡Martínez! Hacía... no sé, cuánto
tiempo...
- Hola Meyer, ¿vienes a unirte
a la fiesta?
- ¿A qué sino? Oye, qué tal tu familia.
- Mala pregunta...
- ¿Y eso?
- Silvia me dejó hace seis meses.
Ahora vive con nuestra hija en el apartamento de aquel tipo,
Sandrino, el consejero matrimonial que nos recomendaste.
- ¿En serio?
- Lo que te digo.
- ¡Joder, Martínez! Lo siento de veras, qué
cabronazo. No sabía nada.
- Míralo por el lado bueno: ahora
Silvia es feliz viviendo en la Zona Alta, Elenita estudia en
un buen colegio y yo no discuto con nadie desde que vivo solo.
- Martínez, tío, me estás dejando de piedra.
Uno nunca termina de conocer a esos tipejos psicoanalistas...
¡Uf!... ¿Vas a estar luego por aquí?
- Claro.
- Quiero que me des tu opinión profesional sobre el fiambre.
- Poco voy a contarte, el disparo le causó
la muerte al instante.
- ¿Disparo? Tenía entendido que murió ahogado.
- No. Lo encontraron en su barca con un
tiro que le reventó la sien.
- ¿Poco agradable?
- Uno más, no creas.
- Voy a ver qué cuenta el cabo de los costeros y luego
hablamos. ¿De acuerdo?
- Ten paciencia con él, Meyer,
es un crío y acaba de empezar.
- Gracias, Martínez. Luego te veo. ¡Ah, forense!
- ¿Sí?
- Lamento lo de Silvia y la niña.
- Olvídalo.
***
-
¡Cabo!
- ¿El sargento Meyer?
- El mismo.
- Soy el cabo Austin, señor.
- Bien, cabo. Ordene a toda esa gente que se aparte de aquí,
¿quiere?
- Sí, señor.
- ¡Cabo! ¿Tomó declaración a los
pescadores que encontraron el cuerpo?
- Naturalmente, sargento.
- Cuando aparte de ahí esa gente, me gustaría
leer sus notas. Quiero contrastar algunos datos.
- De acuerdo, sargento, cuando quiera.
- Otra cosa, cabo...
- Austin. Cabo Jeremías Austin.
Es inglés.
- Sí, gracias, cabo. Olvido fácilmente los nombres
y últimamente aprendo mucho apellido extranjero. Lo lamento.
He hablado con el forense, el doctor Martínez, y me ha
contado que impresiona ver el cadáver... ¿puede
decirme dónde está?
- Sí, cómo no. Habría
tenido que sugerírselo yo mismo, lo siento, pero es mi
primer suicidio y estoy un poco nervioso con el caso.
- ¿Y qué le hace pensar en un suicidio?
- Dejó una nota junto al frasco
de pastillas. Creo que es evidente, ¿no?
- ¿Una nota junto a qué?
- Los pescadores lo encontraron en el
porche del embarcadero, caído sobre la mecedora, con
un frasco de Glúndex y una nota despidiéndose
de su novia.
- ¿Y el disparo en la cabeza?
- ...Él...pero ya estaba muerto.
- ¿De qué me habla?
- Álex y yo... El cabo Greba y
yo vinimos en cuanto los pescadores avisaron a la guardia costera,
y al llegar...
- ¿QUÉ?
- Al cabo Greba... se le disparó
el arma.
- ¡DIOS BENDITO!
- Fue un tropiezo, sargento. Un lamentable
tropiezo.
- Ya lo creo. ¡Esto es alucinante!
- Al menos, ya estaba muerto.
- ¡AMÉN! ¡Sólo faltaba que hubiese
estado vivo! Ya puedo ver los titulares: "FAMOSO PRESENTADOR
DE TV APARECE MUERTO Y LA PASMA LO REMATA". Perfecto, cabo.
Esto es exactamente lo que necesitaba la policía para
mejorar su imagen en la ciudad. Gracias.
- ¿Saldrá esto en nuestra
hoja de servicio?
- Dé gracias que este tema dependa de los de asuntos
internos; si por mi fuera, les pondría a patrullar cada
noche por el peor gueto de Santelmo.
- Lo siento.
- Aleje a toda esa gente, cabo. Ya encontraré yo sólo
el cadáver.
***
-
¡Camillero!... ¡Eh, el de la bata! Aguarde un momento.
- ¿Sí?
- Soy el Sargento Meyer. Quiero echar un ojo al cadáver.
- ¿Seguro?
- No. En realidad estaba aburrido, un domingo por la mañana,
y me dije: "Meyer: porqué no vas un rato a incordiar
junto a la bahía".
- Vale tío. Buen rollo. Ya pillé
lo que buscas... ¡Franki! ¡FRANKIIII! Mueve la cremallera
que el madero quié ver al tío fiambre. ¿Le
cuento que no está pa´fotos?
- Aguantaré, tranquilo.
- ¿Seguro? El cabo se desmayó.
- ¿LO ABRES?
- Usté manda...
- ... pero... si... ¡¡¡¡ESTÁ
QUEMADO!!!!!
- Ya te digo. ¿Verdad Franki que
se lo dije? Siempre me pasa lo mismo.
- ¡¿Y PORQUÉ ESTÁ QUEMADO?!
- ¿Y qué pensaba si pisó
aquel cable? ¿Eh, Franki, cuántos imperios de
esos dijiste que se metió el tío éste?
- Me da miedo preguntarlo, pero ¿lo encontrasteis así?
- Pero, pero qué se piensa. Tú
le oyes, Franki. Que nosotros somos profesionales, ¿sabe?
- Bien, tranquilo, no quise ofenderte.
- Bastante hicimos con juntarle las tripas.
- ¿Tocasteis el cuerpo?
- Sí. El tipo de la tele le dijo
a Franki que daría más morbo.
- ¿HABÉIS LLAMADO A LA TELE?
- No. Bueno, sólo a un canal. Franki
negoció la exclusiva. Vale horrores. ¿sabe?
- ¡Esto es increíble!
***
-
Moly, ¿me escuchas? Soy Meyer.
- Hola sargento. ¿Encontró
a Johny?
- ¿Encontrarlo? Ni preguntes. Recuérdame que en
cuanto pueda llame a Valdés, el sargento de asuntos internos.
Por cierto, envía refuerzos al embarcadero y manda al
equipo de psiquiatras.
- ¿Qué ocurre?
- Algún día te lo contaré, pero cuando
esté muy borracho. Localízame al cabo... Ge...
¡Ese que llamé por la emisora!
- ¿El cabo Greba?
- Dios santo, qué apellido. Es imposible recordarlo.
Sí, ése.
- Le dejó un recado hace 20 minutos.
Fue a buscar a los pescadores que encontraron el cadáver
flotando para completar su informe.
- ¿Flotando, pero de dónde has sacado que el tipo
estaba flotando?
- Lo que pone el teletipo. ¿No
fue así?
- No sé nada, Moly. Seguramente que lo vieran flotando,
no lo dudo por que ya no me extrañaría nada, pero
también murió atiborrado de pastillas, algo chamuscado
y con uno o más disparos, probablemente de la guardia
costera; claro que también puede que se suicidara...
no lo sé, Moly, me da igual. Sólo espero que estuviera
muerto cuando le pasó de todo. ¡Pobre hombre! ¿Dónde
fue el cabo?
- Al Canal 12 de Santelmo Cable TV, en
Molina Kaddesi.
- ¿A la emisora del muerto?
- ¿Curioso verdad? Los pescadores
trabajaban en la misma emisora que Johny.
- Demasiado curioso, Moly.
***
-
Control de acceso al Canal 12 de Santelmo Cable TV. Identifíquese,
por favor
- Soy el sargento Meyer.
- Buenas noches, sargento. Adelante, un
compañero suyo de la policía costera nos avisó
que llegaría y lo espera en las oficinas del estudio
10. Por aquí, por favor.
- ¿Por ese pasillo?
- Sí ¿Algún problema?
- Tengo algo de claustrofobia.
- Iluminaré el camino con mi linterna.
La tormenta de anoche inundó el generador. Fue la tromba
más intensa de los últimos años.
- Lo sé. Estaba pescando en la costa y allí también
estuvo lloviendo, pero no tanto como aquí.
- Ya hemos llegado, sargento. Adelante,
por favor, el cabo lo espera en aquella oficina.
- Gracias. Muy amable... ¡Greba!... ESTÁ USTED
POR AHÍ... ¡CABO!... ¿Hay alguien?
- ... Y recibamos con un caluroso aplauso
al sargento Meyer, objetivo de la broma de nuestro programa
de hoy.
- ¿QUÉ?
- Buenas noches, sargento. Soy Johny de
Juárez y esto es "D E P E G A". El programa
de mayor audiencia del Canal 12 de Santelmo Cable TV que cada
semana ven en directo millones de telespectadores.
- ¡Una broma!
- Sí, sargento. Y se lo digo yo
que estoy vivito y coleando.
- ¿?
- Demos también un gran aplauso
a nuestros compañeros de maquillaje y efectos por su
magnífico trabajo... A Moly, su secretaría; al
forense de la policía, doctor Martínez... Y en
los papeles estelares: los hermanos Enzo y Giacomo D´Anunzzio
como inútiles cabos Greba y Austin, y a Ernesto de Santos
como "El camillero". Muchas gracias a todos por seguirnos
otra noche en directo... y ¡hasta nunca! ¡Era broma!...
ja, ja, ja... ¡hasta la semana que viene en... "De
pega"...! ¿Qué tal sargento? Espero que nos
perdone. Moly nos contó lo de su marcapasos, pero ¿Ningún
problema, verdad?... porque lo encuentro algo pálido.
¡Eh, sargento! ¿Porqué se lleva la mano
al pecho? ¡OIGA!... ¡¡¡¡URGENCIAS!!!!