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Carlos
Lencero:
Retablo de Morales
160 págs. 2002..
11,54/12 euros.
I.S.B.N.: 84-88015-85-2.
CALAMBUR NARRATIVA , 16.
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Retablo
de Morales
Carlos Lencero, que nació en Badajoz en 1951 y es desde
hace un tiempo vecino de Sevilla, es un escritor oculto para
la mayoría de sus paisanos porque es un tipo de escritor
de los que ya no abundan, un escritor al que simplemente le
gusta escribir, un escritor que disfruta y ama su oficio.
Él no se impacienta por publicar porque sabe -como
aseguraba el viejo dicho- que "el papel todo lo aguanta,
o no tiene vergüenza, o no tiene empacho", pero
sobre todo porque entiende que la literatura no es un escaparate
sino un arduo camino transitado en silencio entre la devoración
y la depuración.
Ángel
Campos Pámpano
Hoy, Badajoz, junio de 1998
Retablo de Morales excede a toda ponderación.
Morales, a quien llamaron contra su voluntad Divino, en prosa
rajada, maravillosamente tímbrica, habla de su vida
ya a la vejez, en papelotes que arroja por la ventana y rescata
al Jorobado, que es analfabeto. Morales, cuyos rostros femeninos
poseen un hechizo no igualado jamás por ningún
otro pincel español, ha llevado una existencia inmisericorde.
Triunfó, bregó con frailes y monjas, amó
un poco, viajó algo, fue presentado al rey, y a la
postre está ciego y le roe la miseria. Dos únicos
libros conserva: el tomo de Garcilaso en la edición
de la viuda de Boscán -señalado por el soneto
V, acaso el más bello de amor de la poesía española-
y Lázaro de Tormes, al que por su tamaño llama
renacuajo. Éste último no le deja sosegar. Aquella
España del hambre ("carpanta" la llamaban),
del tedio y del catarro. Del olor a la chamusquina (ésa
que se quedaba flotando en el aire durante meses). Del asco.
Y se está muriendo de ídem. En Badajoz, su tierra
(donde te "fries en tu propia manteca o palmas hecho
un carambano"). Los gatos que dejó, porque ya
no tenían que comer, treparon a una higuera del huerto
y se distribuyeron a rama por familia.
Antonio
Enrique
Diario "Córdoba", junio de 1998
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