8
febrero 2002

Martha
Barroeta

  

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Augusto Brandt

o un violín enamorado

 

"El día que me besaste en tu promesa de amor..."

Diecisiete años menor que su hermano Carlos Brandt Tortolero, Augusto proviene de una formación intelectual refinada. Sus padres, Carlos Brandt y Zoraida Tortolero inculcaron en sus hijos el gusto por las Bellas Artes, logrando posteriormente recibir satisfacciones de tales inspiraciones.

Augusto Brandt a quien nos referiremos brevemente, demostró proezas excepcionales desde niño. A los seis años había compuesto varias piezas, una de ellas titulada: Jesús aplaca la tormenta. En 1903 continúa estudios de violín en Caracas y es a los 18 años que compone una Marcha Triunfal, pues se conmemoraba el centenario del movimiento del 19 de abril de 1810: ¡que orgullo!. Su obra era estrenada en el Teatro Municipal de Caracas bajo su propia dirección. Ese mismo año debido a sus méritos como compositor, además de las cualidades como ejecutante, es becado por el gobierno de la República y parte hacia Europa. Allá, el joven Brandt se perfeccionaría en la técnica del instrumento con uno de los más destacados violinistas de aquel entonces, el señor César Thompson. Dos años más tarde, es distinguido con el primer premio de violín que otorgaba el Conservatorio Real de Bruselas.

Al culminar sus estudios este sobresaliente violinista de quien traemos hoy resonancia, se traslada a Nueva Cork e ingresa a la Orquesta del Teatro Paramount, como violín de la primera fila. Al transcurrir varios años renuncia a ese cargo y es contratado por la poderosa Estación Radioemisora "WOR" donde actúa como primer violín, es decir, instrumento fundamental de una orquesta; más tarde como solista (el instrumentista tiene a su cargo las partes concertantes de una composición musical) y posteriormente como asistente del director de la orquesta de conciertos, hasta verse desempeñando exitosamente al tomar la batuta, vale decir, de director titular de la mencionada orquesta.

Importantes editoras musicales grabaron sus composiciones, entre las cuales conocemos: para ser interpretadas al violín, Joropo de Concierto; al piano, Preludio en fa menor; Himno Panamericano (1934); Marcha Solemne, Bolívar en el Panteón; Valses como: Dulce Ensueño y Recuerdos de mi Tierra; Canción de Cuna; Tu partida; Nocturno; Desfile Militar; Himno Bolivariano; Súplica; El adiós de las gaviotas y otras composiciones que fueron y seguirán siendo de sensible línea melódica, entre las cuales destaca la titulada "Besos en mis sueños" que encierra un profundo sentimiento poético.

El maestro Brandt permaneció alrededor de 20 años fuera del país, lejos de su ciudad natal; estudió se perfeccionó, luchó e hizo grande su apellido; regresando a los 47 años coronado de éxitos y dispuesto a brindar lo aprendido a sus compatriotas.

Este excelente virtuoso del violín, dueño de la musa en sus composiciones, ágil pianista y porteño auténtico cumplió 109 años de su nacimiento, el pasado 10 de diciembre.

A este hombre internacional quien partió de su Puerto de esperanzas, para conquistar sueños, se le rinde un justo reconocimiento por su proeza, por el incalculable valor espiritual que nos dejó en sus composiciones sellando para la posteridad sus dotes artísticas.

Augusto Brandt, un maestro de la música y para la música que permanentemente debemos recordar.

"... sueño que me besas todavía,
sueño que me besas como ayer..."

 

 

Martha Barroeta

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