17
diciembre 2002

 

 

Sergio
   Pravaz

 


Datos en el
índice de autores

Selección
de poemas
de

Calimba

 

Pequeña oración de amor
Temblor fugaz
Beso delincuente
Bajo la higuera
Para la mar
Temblor fugaz II
La meseta y el sol
Canto inminente
La panza de Dios
La Estepa

eom
Volver a Aire

 

 

 

 

 

 

17
diciembre 2002

Sergio
  Pravaz

 


eom
Volver a Aire


Selección de poemas del libro

Calimba

                PEQUEÑA ORACION DE AMOR

 

Ella tiene las caderas
grandes
como un santuario,

el vientre tibio
como un hogar
de leños encendidos;

su mirada
es recta y franca
como los hilos del telégrafo,

sus pechos
dos fábulas enteras;

por las noches
ella sueña ...

... y su dolor

gime fugaz
como una estrella.

 

                TEMBLOR FUGAZ

 

De bien que venía
se le transformó
la cara;
solo yo lo noté
                    sólo yo.

Apenas un rictus
un brillo diferente
un cachito de semblante
algo distinto,
                  no sé ...

Pude ver,
             claramente ...

un temblor fugaz
entre sus pechos
debajo de la blusa
                         ardiendo
como chocolate

polvo de estrellas
en el aire,
              que se yo ...

Una luz
que transparenta
intenciones
me acompaña ahora
y ahuyenta soledades
                        de tanto encierro.

 

                BESO DELINCUENTE

 

Asomas presuroso
ruin y bandolero;

rapante de la nocturnidad
con un sol estridente
en cada canto.

Que decir
de tu porte alejandrino
cuando transitando vas
afanosamente,
                    desmembrado

gran ejemplar en todo nido ...

Que decir
de tu diantre tentador,
capaz de partir en un solo beso,

una tormenta entera
un cuarto clerical
un manojo de ponzoña
toda la eterna vida
de los ángeles,

que se yo ...

 

                BAJO LA HIGUERA

 

Soy inasible al amor;
una costra recorre la inocente
pieza de mis años.

La noche promueve en solitario
                                    y el sol,
tolerable en el recuerdo
es una ausencia morosa
en mi guarida,
                    un truhán
que se arrastra inoportuno.

Soy inasible al amor
porque el trueno
no ha llegado a tu cintura;

aunque a veces ...

me estalle
algún relámpago en la boca,
alguna intención rampante
                  de regresar a casa
                  a morir bajo la higuera.

 

                PARA LA MAR

 

Estremece y contagia
el color de la luna arrojado
sobre la cintura exacta de la mar.

Cada accidente acuoso,
cada moldura húmeda
                         disloca el manto
ora plateado, ora brumoso,

...cuatro estrellas son vigía
de los sueños marineros ...

"Quiero entrar madrecita;
por favor no te distraigas,
poné atención que estoy yendo
estoy llegando ..."

... y la vastedad de la ola
entró rompiendo, devastando
de la playa su levedad impenitente
                    cual capullo fuese
                    en cópula terrena ...

birladora de la tierra ...
y del cielo ...
                    y de nos.

 

                TEMBLOR FUGAZ II

 

En la kermes de San Plácido
chispean como ventisquero
los colores de las luces,
en la piel,
              en los ojos ...
              tiritamos.

Que si, que no,
dejáte de embromar Luis ...
claro que me gusta ...
... pero acá ?

La cerveza corrió fría
mojando las luces de bengala;

debe haber llegado a hervir
porque la verdad
que conmigo no pudo ...

... y conmigo tampoco
me dijo la Yoli
mientras tirábamos al blanco
y el Sandro nos cantaba por detrás.

"...Rosa Rosa es maravillosa ..."
inundó de terciopelo
el metro cuadrado
que nos retenía,
las manos
comenzaron a temblar
y a trabajar ...

Los ojos de mi Yoli
brillaron como dos piedras
en la correntada de un río ...

... y yo,
con música de
caireles encendidos
decidí ahogarme.

 

                LA MESETA Y EL SOL

 

Larga agonía del poniente
que no alcanza a cubrir
la soledad inverosímil
de la estepa;

árido y tenaz,
sus dardos de oro arroja
tras un torpe gemido,

nada puede ...
                              nada logra.

La meseta sigue ahí,
dura como un látigo de viento;

tensa como ojos en un salto ...

... aqueronte
que sacude inmemorial
todo a su paso.

 

                CANTO INMINENTE

 


al puerto de Rawson


Me gusta el golpe de la bruma
sobre los ásperos callos
                                                 de las velas,

de las olas contra
el amarre de mis días
me gusta la esperanza.

Y con la lluvia
abrigando un lobo a la deriva
me gusta soñar largo ...

que salto de cubierta,
de mi amarillo barco
a la hierba húmeda del cielo

y en el puerto de los palos
el chiquito
                     el del sur
                                        donde yo vivo
escribo mansamente
                                          mi canto,

el de todos los días
el de hace tanto ...

 

                LA PANZA DE DIOS

 

Ellos eran cuatro,
carisucios y traperos
escapados de la agenda
del comepibes del San Ramón.

Ellos se morían por un arco,
un huequito por donde
embocar una de trapo ...

que barriera de un diariazo
los mocos congelados
de las sucias madrugadas
del domingo.

Ellos eran como
el rock de Jimi Hendrix,
sus tripas se estiraban
como las cuerdas
de aquél
que ascendió tanto
que chocó con la panza
misma de Dios

Ellos
sin ir tan lejos
se enredaron en los
techos de la noche.

 

                LA ESTEPA

 

Sueña el molle
su martirio de acueducto
y en el retumbar del viento
oye los sedales y los musgos.

Secas las palmas
con sabor de invierno
se repliegan,

en la nada
donde muta el horizonte

en tormentas de silencio.

Acontece
sin sudar el infortunio
y la estepa
se devora sus adentros.

 


Sergio Pravaz   

 

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