13
julio
- agosto 2002
Gabriel
Lara
de
la Casa
|
Luz,
destrucción
Hoy
el bar cerrará sin tu presencia.
Las horas delante de esta máquina
luminosa y destructiva han terminado.
De nada te ha servido la insistencia,
tu tozuda obstinación enfermiza.
Vuelves sin poder evitarlo a una soledad
aún más luminosa y destructiva.
Mañana, seguirás apostando,
al fin y al cabo, los tres sietes azules,
como este poema,
como cualquier ocupación necesaria
son sólo un pretexto para sobrevivir.
©
Gabriel
Lara de la Casa
|
|
|