12
junio 2002

 

Bob T.
 Morrison

  


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Tiempos   
de   
alucinación
   

Este conjunto de poemas, inéditos en Internet, marcan la primera parte del libro del mismo título. Fueron publicados en 1995 por la editorial Puente de la Aurora
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Volver a Aire

 

 

 

 

 

 

12
junio 2002

Bob T.
 Morrison


eom
Volver a Aire

Tiempos de alucinación

 

I

 

La luz del dicocero lanza destellos
sobre las sombras que se eligen
que se persiguen en el tiempo intacto e inamovible
de las altas jerarquías, en la esfinge de arena
donde se ocultan los endrinos vestidos de brumas blancas
nacido de las semillas del litio
en la añoranza del almicantarat
donde los azarosos campos marmóreos
se desvanecen en el alba dorada
y el céfiro presta ayuda al fuego
que se halla, oblicuo, en las dípticas de los falsarios.

 

II

Proseguid.
Escribid sobre mi piel
los poemas más agonizantes y dolorosos/
que poseáis sobre vuestra incógnita existencia
y dejad que las blancas alas acuáticas
os alcen por encima de las manos huesudas/
como esponjosas estrellas que lloran su desconsuelo
junto a la negra fosa/
donde la lápida es inexistente y no se halla en tierra sagrada
pues es la tumba de los ausentes.//
Mi propia tumba.//

 

III

Cayéronse las cornalinas
a través de sus ladeados cuerpos
entornados hacia la penumbra de una mente delirante
de un grito estremecedor
y la desesperación se escurre filtrándose en las cloacas
donde yacen los cocodrilos blancos
dormidos sobre sus propias mutaciones/
el alba ahogada en las charcas
y los llameantes ojos de la furia se hallan desterrados
con el grito sordo de una impotencia
recluida en hundidos túneles
donde las sangres forman coágulos
en torno a los cuerpos descompuestos.

 

IV

¿Recordáis los ahogados de la noche?
          Galopaban en el páramo
añorando otro siglo
cualquier otro lugar
siempre lejano al infierno que estaban
padeciendo/
no admitiendo que un poco más allá/
se hallaba el obscuro abismo
en donde las piedras de sol/
acribillaban sus mutilados cuerpos/
y unos pocos despojos de su desesperación.//

 

V

Se fundieron en la nada
resbalando por el tiempo indultado/
como una diabólica visión del espejo del hombre/
frente a la obscenidad de su destino.//

¿Os acordáis de los ahogados de la noche?
Un sueño, una visión.//

Soñé abrazado a la más terrible de las pesadillas
yo era un ser inexistente/
no nacido/
y sin embargo oscilaba entre las bóvedas zarcas/
donde vosotros estabais llorando junto a la columna sacra/
no os dabais cuenta como mis versos se destilaban/
y los oboes de fuego daban la sonata de silencio.//

 

VI

Las jaurías andan sueltas entre las secuencias de los sueños/
sumo aleteo, que se escucha entre las voces rotas/
con los poemas que jamás fueron leídos
por la voz propia de la penumbra/
de las frágiles tinieblas que el tiempo rompe/
cruzando las crispadas lunas del alma,
infinitos pedazos rotos/
brillante como los rayos que asfixian
mi propia y copulativa garganta.//

Un recuerdo imaginario marcha hacia el olvido/
camino de sus celdas, rasgado por mi vergüenza/
a través de las brumas diamantinas
de otra aurora roja de sangre/
que se desborda por la pluma que sostengo indeciso/
cuando las palabras son empujadas al precipicio
y el verdugo espera con el hacha de los templarios/
mientras riachuelos demacrados por la mentira corretean en su entorno.

 

VII

Las lenguas de fuego lamen el cielo oscurecido,
reflejando los caminos por los que andan los subyugados/
penosos prisioneros de la vida
ocultos tras las rocas primogénitas de la era/
donde el dolor es acampanado
y las espaldas cosidas a balas
forman una sola carne/
surco hondo y proliferante de tierra.//


Ruge el sol amarillento.//

 

VIII

Ofendieron al nadir
sostenido por el sonido del cálamo/
renaciendo las aras del sacrificio/
y los ópalos sangraban,
a través de las fuertes dunas de aire.//


Recuerdos vagos de una asustada niñez/
presencias intocables y huidizos fantasmas
que no se borraron de nuestro letal pensamiento,
por el contrario, volvieron de la oscura laguna/
donde mi cuerpo, intermitente, desapareció.//

Acaso, ¿no hace miles de años que nos conocimos?
entre el rayo y el sonoro trueno
que deshizo las luminosas montañas
y nació nuestro amor.//

 

IX

Un territorio árido cubierto de horribles monstruos
expulsaban a través de sus narices/
la acidez congénita de nuestros hermanos.//

De nuevo, otro sueño, otra visión del tiempo inalterable.//

La noche se destrozó en pedazos al final del abismo/
después de un largo y penoso existir/
de observar muertes sin razón y a cualquier hora/
y mi propio yo se adentró en el bosque.//

 

¿Recuerdas?

Entre el olor a hierba y húmedos olmos,
se reflejaba tu tez pálida en la luna, o tal vez,
era la luna quien se reflejaba en ti/
y anduvimos con el temor de que las bestias ciclópeas
se abalanzaran sobre nuestros cuerpos/
por el pequeño sendero que nos conducía a los eternos cipreses.//
Las aves emigraban hacia el sur
y el polvo de estrellas, que más tarde te vistió,
todo, todo daba vueltas por encima de nuestras cabezas.//

 

POST ESCRITUM

Las estrellas se clavaron en mis huesos
mientras huía por el valle/
que tus labios incendiaron hace miles de años
y tus ojos destilaron profundos secretos
sobre el pestilente paraíso/
fundado por las almas del miedo/
que desenterraban sacrílegas estatuas.//

Marchamos hacia el Gran Sueño/
a través de los montes de múltiples laderas/
por las pequeñas sendas
donde se acuesta la fragmentada luna/
tras los recuerdos de los muchos días del ayer/
de salinas y tierras ensangrentadas,
que de pronto salieron de su obscuridad/
abofeteándome el interior de mi cuerpo/
sumergiéndome en espantosos delirios/
en largas agonías que precedieron al destierro de mis versos/
de mis palabras sentenciadas sin juicio/
y mi cuerpo desahuciado de la vida.//

Aún ahora puedo ver los árboles convertidos en flageladas antorchas.//

 

Bob T. Morrison

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