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Centenarios
Aparece esta nueva entrega de la revista EOM cuando se cumplen los
cien años exactos del nacimiento de Cernuda y no le dedicamos
este ejemplar, no porque su obra no lo merezca sino porque son ya
tantos los ejemplares dedicados a la realidad que preferimos
quedarnos en la sombra del deseo.
No
se puede afirmar que los centenarios carecen de interés,
en todas las acepciones del término, lo tienen y mucho, éste
en especial. Las circunstancias que dieron forma a la vida de Cernuda
fueron variadas y muchas de ellas han sido y son objeto de etiquetados
sistemáticos. Los centenarios agradecen el etiquetado y lo
sustentan. Así nos encontramos con una serie de conceptos
-generación, homosexualidad, exilio...- que servirán
de excusa para la celebración por piezas de una ausencia.
Sabido
es que no hay poeta más celebrado que el que ha muerto, o
tiene ya la muerte en el zaguán y mermada la lucidez o ancho
el cansancio; circunstancias todas que hacen posible, a los buitres,
la conjunción entre la realidad y sus deseos.
Así,
entre sinceros homenajes reconocibles por su sencillez y su alejamiento
de la palabrería tópica y fácil, se deslizan
algunos poetas oficiales, algunos críticos con demostrable
fidelidad editorial y, en lo alto de la pasarela, esos políticos
grises que gustan hacerse un traje con paños de cultura.
El
político se aferra al exilio del autor, puesto que, aunque
dice celebrar su dimensión literaria, entiende más
de divi-den-dos (o donde digo digo, digo Diego); además,
la homosexualidad lo pone contra las cuerdas de la realidad y
su deseo, no vaya a ser que alguien le recuerde leyes para las
sutilmente denominadas "parejas de hecho" pero con pocos
derechos.
El
crítico celebra las nuevas ediciones de la poesía
del poeta y suele olvidarse de la crítica del crítico,
pues las comparaciones pueden ser odiosas.
El
poeta oficial piensa en su propio centenario y se escribe epitafios
ante el espejo, aprovechando la circunstancia de que los suplementos
culturales (o, en realidad, editoriales) le subvencionan los reflejos.
A
pesar de lo expuesto y de la práctica que aúna el
ocio y el negocio, no todo es tan positivo para el espectador, el
centenario también nos recuerda los textos que no hemos leído
y deberíamos leer porque esa es la mejor forma de recordar
al autor.
Celebremos
la presencia de los autores vivos,
EOM ya está aquí, recomendamos entrar ya y no esperar
su centenario...
por
si acaso (o
por si las moscas).
Francisco
Javier Cubero
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