¡Por
fin!
Aunque
tarde, muy tarde, y a pesar de mil complicaciones, de problemas
con el correo, de archivos perdidos y de otros achaques... aquí
está el número 12 de EOM.
La
vida sigue, esta vida que es imagen en el reflejo del agua, que
es poesía en la oralidad que se transmite en el aire, que
es prosa enraizada en la tierra, que es fuego porque sus cenizas
regeneran la creación. En este fuego siguen crepitando las
colaboraciones con la energía renovada y con el ánimo
dispuesto a seguir construyendo un espacio que ya va adquiriendo
personalidad propia.
Tarde, pero con ilusión, llega esta nueva entrega.
Ha valido la pena, creo, aunque esto tendréis que confirmarlo
vosotros.
Un nuevo abrazo, gracias.
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